Historia

Erase una vez una banda de rock haciendo ruido en Linares. Disfrutaban de sus ensayos, de sus juergas en el local del ídem, pero había veces en que el mundo exterior atentaba contra su curiosidad...¿Qué habrá ahí fuera? Se preguntaban...Dispuestos a descubrir qué mágicas y tentadoras opciones de fiesta les ofrecían las calles de su ciudad, organizaron una salida nocturno-pendenciera, colmada de una cierta esperanza etílico-rockera, dados los nuevos descubrimientos que, de seguro, les aguardaban bajo el amparo de la luna.

Con las caras de un niño que abre sus ojos al sábado por la mañana y más telarañas que pasta en los bolsillos, se presentaron en el primer local que engullía la noche...- NO PODÉIS PASAR!! (les increpó un tipo de estatura tan desmesurada como su tripa), - NO NOS GUSTAN VUESTRAS ZAPATILLAS!!. No entendieron su lenguaje, ni menos su tono, todos calzaban zapatillas de lo más molonas!! Desconcertados, pero aún ilusionados, prosiguieron su camino en el devenir nocturno. Un nuevo local se aventuraba dos o diez esquinas más atrás que adelante. Las luces de neón atraían a los cuatro viandantes de patilla larga como luz de coche a bicho de carretera. - Éste sí, lo presiento!! (argumentó sin saber por qué uno de ellos). - Aquí encontraremos lo que andamos buscando!! Negativo...La música invadía sus oídos y estos la tosían como si de una mala calada se tratara. Y tosiendo leches, huyeron de allí.

El ánimo de los chicos iba decayendo garito a garito, portero a portero, pachanga a pachanga y trago (de dudosa procedencia) a trago...Dieron la noche, y sus esperanzas, por terminadas, y regresaron al local de ensayo. Una vez allí, resolvieron una rápida y sencilla ecuación. Tan solo eliminando todo aquello que habían sufrido en sus carnes rockeras esta fatídica noche, el local de sus sueños aparecería dibujado en sus mentes y clavado en su corazón. Y esa idea se convirtió en un sentimiento, y, con el tiempo, ese sentimiento en una realidad, y a esa realidad la llamaron...Long Rock.

Hace más de 15 años que Long Rock vio por fin la luz en Linares. Córdoba fue la siguiente parada. Sevilla se hizo esperar, pero también sucumbió a sus encantos rockeros. Y colorín colorado, esta historia aún no se ha acabado...